Inspirado en el brillo cálido del sol, el tono Dorado aporta luminosidad y sofisticación sin perder la esencia artesanal. Inspirado en el aroma de los jazmines de noche, el tono Blanco es la definición de delicadeza. Su tono suave ilumina el rostro y aporta un aire fresco, femenino y atemporal, convirtiéndose en ese accesorio versátil que nunca pasa de moda.